El comercio global se fragmenta en bloques y obliga a la región a elegir puentes
Las tensiones entre grandes potencias reordenan las reglas y abren espacio para intermediarios.

Claves en 30 segundos
- El comercio se organiza en bloques geopolíticos.
- Los aranceles y restricciones ganan protagonismo.
- La región puede beneficiarse como proveedor neutral.
El orden comercial que rigió las últimas décadas se está reconfigurando. Las tensiones entre las grandes potencias derivaron en aranceles, restricciones tecnológicas y una tendencia a comerciar preferentemente entre aliados, fragmentando los flujos globales.
Para América Latina, este reordenamiento es a la vez riesgo y oportunidad. La región depende del comercio con actores que hoy compiten entre sí, lo que la obliga a un delicado equilibrio diplomático para no quedar atrapada en fuegos cruzados.
Al mismo tiempo, su condición de proveedor de alimentos, energía y minerales críticos la vuelve atractiva para todos los bloques. Bien gestionada, esa neutralidad relativa puede transformarse en poder de negociación y en atracción de inversiones desde múltiples orígenes.
